miércoles, 20 de enero de 2010

La ermita del Servón


El Servón es un lugar cercano a Valdelageve, aunque perteneciente al término municipal de Sotoserrano, que recibe su nombre por el arroyo que pasa. Allí existió una ermita, de la que no quedan restos, pero sí está documentada su existencia. Los conocimientos de Marcelino Matas, vecino de Valdelagave, permitieron que el doctor Luis Santos Gutiérrez, profesor de la Facultad de Medicina de Salamanca y también artista, ya fallecido, hiciera una recreación en dibujo de cómo pudo ser la ermita. Apareció en 1999 en la segunda edición de mi libro Notas de Valdelageve e ilustra este artículo. A su capítulo 13 pertenecen los fragmentos que se reproducen a continuación.

"Sabemos que en el siglo XIV (1311-1348) ya existía una ermita en las inmediaciones del arroyo del Servón, lo que nos hace suponer que tanto su construcción como sus actividades religiososas venían realizándose, hipotéticamente, desde siglos anteriores. Ello nos confirma que acudía todos los domingos y días festivos tanto la gente del pueblo o barrio de arriba como la del barrio de abajo, que sería la del Servón. Esta última estaría compuesta en su mayoría por población de origen bereber (...). Esta gente pudo permanecer en el Servón hasta que Felipe III ejecutó la definitiva expulsión de los moriscos ren 1609. Yo creo que podrían haber ido marchándose bastante antes de que llegase la orden (...).

Aunque tengamos todavía una espina clavada en nuestro corazón por esa zona y al estar en la parte baja y totalmente frente a Valdelageve, el Servón pertenecía y pertenece al Soto o Sotoserrano (...). Menos mal que ese terreno y todas esas huertas desde hace algún siglo son trabajadas por nuestros vecinos (...). El primer libro de cuentas de la ermita de Ntra. Sra. del Servón , que comienza en el año 1611 y finaliza en 1807, muestra múltiples datos (...).

En el barrio de abajo habitaba siempre algún ermitaño, que estaba al cargo y el cuidado de la ermita (...). También había mayordomos, por supuesto de Sotoserrano, que eran los que llevaban las cuentas y el control tanto de la ermita como de sus enseres interiores y exteriores. Cada cierto tiempo era visitada por alguna personalidad del cabildo de Coria (...).

Pasada la Guerra de Independencia (1808-1814) la casa del ermitaño debió de ser modestamente restaurada y nosotros sabemos
(...) que entre los años 1820-1830 la habitó un ermitaño que... posiblemente fuese ya el último".

(El escrito es un extracto de Juan-Miguel Montero Barrado, Notas de Valdelageve, segunda edición revisada y ampliada,
Salamanca, 1999; ell dibujo de la iglesia es de Luis Santos Gutiérrez).


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