lunes, 18 de mayo de 2026

La tradición del Mariquelo en Salamanca


Como consecuencia del enorme terremoto de Lisboa, acaecido el 1 de noviembre de 1755, la torre de las campanas de la Catedral Nueva de Salamanca, oficialmente llamada Catedral de la Asunción de la Virgen, quedó dañada. Para salvarla se cubrió de piedras en sus paredes laterales, amén de reforzarse con otras medidas  en el interior. El Cabildo Catedralicio encomendó a los "Mariquelos", como se conocía a la familia que en  vivía en el edificio catedralicio, la tarea de que uno de sus miembros subiera cada año hasta lo más alto de la torre, con el fin de revisar la inclinación de la misma, ya que había quedado algo dañada. Y así lo estuvieron haciendo cada 31 de octubre, año tras año, hasta 1976, cuando Fabián Mesonero Plaza fue el último "Mariquelo" auténtico que realizó la ascensión.


En 1985 el salmantino Ángel Rufino de Haro tomó la decisión de volver a subir, pero en este caso vestido de charro y acompañado de la gaita y el tamboril. De esa manera, encima de la bola y sujetándose a la veleta, pudo tocar una charrada y soltar una paloma, a la vez que daba las gracias a Dios por todos los que le han solicitado súplicas y pedía la paz.


Esta gesta completa la llevó a cabo durante 23 años consecutivos hasta el año 2008, ya que en octubre de 2009 recibió una notificación del Cabildo para que no completase por el exterior el tercer tramo de  la ascensión, que era el último. Tal como expresó, se recortaba “el trayecto para seguridad hacia mí”, añadiendo un “¡todo es respetable!”.


Y es que, efectivamente, tal acontecimiento comienza a las 9:30 de la mañana, cuando Ángel Rufino de Haro parte de la iglesia del Arrabal montado a la grupa del famoso caballo Lucero, para después cruzar el Puente Romano y diversas calles de la ciudad, hasta llegar a la Plaza Mayor. Allí se  reúne con el personal que le está esperando y que lo acompañará hasta la Catedral Nueva al son de las gaitas y tamboriles.


La ascensión tiene más de 90 metros y la llevó a cabo  completa hasta el año antes indicado de 2008 sin ningún tipo de protección, solamente ayudado con sus manos y pies. Desde entonces sólo puede llegar  hasta los campanarios, que es el nuevo punto máximo, donde sigue haciendo lo que fue su costumbre. Esto es, hace una primera parada, saca medio cuerpo por la ventana del reloj, saluda al público allí presente, muestra sus deseos de paz y hace las peticiones. Cuando acaba esa parte, continúa la subida hasta el punto estipulado: la campana conocida como María de la O, situada en el Cuerpo de las Campanas, donde toca una charrada popular, hace sonar la campana y realiza rezos recordando el terremoto de Lisboa y por las enfermedades raras, como el parkinson, el alzheimer o la esclerosis múltiple.


Para este año, que se cumple el 40 aniversario de su primera ascensión, motivo por el que dará 40 golpes de campana, completándolo con la suelta de una paloma blanca de la paz y la interpretación de una charrada. Teniendo en cuenta que el día coincide con sábado, el acto promete ser animado. 


(Imágenes: 1, L & C, 2000; 2, Ansede, 1940; 3,  La Gaceta de Salamanca, 30-10-2000; 4, Ángel Rufino, "el mariquelo"; 5, Juan-Miguel Montero Barrado; 6, Altres fotos / Otras fotos2010; 7, La Gaceta de Salamanca, 17-05-2026).

lunes, 6 de abril de 2026

Resultados de las elecciones de Castilla y León 2026 en Valdelageve


Datos generales

Mesas: 1
Censo: 61
Votos emitidos: 33 (54,1%)
Abstenciones: 28 (45'9%)
Votos en blanco: 0
Votos nulos: 0

Resultados

PP: 20 (60,6%)
VOX: 8 (24,24%)
PSOE: 5 (15,25%)

Como pueden ver nuestros paisanos y lectores, los resultados son similares a los habidos en las elecciones del 2022. Ha ganado de nuevo el PP, aunque perdiendo 4 votos. VOX se ha situado en segunda posición, si bien duplicando los votos. Y el PSOE, tercero, ha disminuido en 3 votos.

(Fotografía: Juan-Miguel Montero Barrado).

viernes, 9 de enero de 2026

Julián Gayarre

 

Por fin llegó el momento de introducirnos en la vida del primer insigne tenor español. Nació en Roncal, en Navarra, el día 9 de enero de 1844 con el nombre de Sebastián Julián Gayarre Garjón. Era hijo de Mariano Gayarre y María Ramona Garjón, que eran pastores.

 
Su vida fue muy normal hasta finalizados los estudios primarios, momento en que, con 13 años, empezó a trabajar, siguiendo la senda de sus padres, que desempeñó durante 2 años.
 
En 1859, ya con 15 años, su padre se puso de acuerdo con un conocido suyo, propietario de una mercería en Pamplona y empezó a trabajar como aprendiz. Durante este periodo fue cuando se produjo su primer contacto con el mundo de la música, después  que, al pasar por delante del establecimiento la Banda Municipal de Pamplona, oyó y vio cómo actuaban. Y sin pensar en sus obligaciones laborales, dejó el trabajo y marchó contento y ensimismado detrás de ellos. Eso fue suficiente motivo para que el dueño lo pusiese en la calle, por lo que tuvo que regresar a Roncal.
 
En 1860 comenzó a trabajar en una ferrería de la villa navarra de Lumbier, en la que permaneció dos años. Dos años después, en 1862, volvió a Pamplona, donde trabajó como herrero en la empresa de Salvador Pinaki hasta 1865.
 
Era muy normal oír cómo cantaba durante el trabajo. Eso dio lugar a que un buen compañero lo animara a que se apuntase al Orfeón Pamplonés, que dirigía Joaquín Maya. Éste, al escucharlo, lo admitió como primer tenor. De esa forma entró en el mundo del solfeo, con el maestro Miguel Hilarión Eslava, quien, al conocer sus virtudes, lo mandó a Madrid, donde ganó una beca del Conservatorio.
 
En 1866 comenzó sus estudios de música con el profesor Lázaro Mª Puig y en 1867 se presentó por primera vez ante el público en Tudela.
 
En 1868 estalló en España la conocida como revolución “Gloriosa”, que puso fin a la monarquía de Isabel II. Inicialmente Gayarre la vio con buenos ojos, pues era liberal e incluso, se dice, que miembro del Partido Republicano. Pero lo cierto que una de las primeras reformas que aplicó el nuevo Gobierno fue la supresión de plazas de pensionados del Conservatorio. De esa manera, al año siguiente se quedó sin la beca de estudios. Actuó como corista en la Sociedad de Conciertos de Madrid, hasta que fue rechazado por el maestro Joaquín Gaztambide.
 
Esa situación le obligó a regresar a Pamplona, donde sus protectores y amigos prepararon una función benéfica con el fin de ayudarle a sufragar los gastos de su marcha a Italia. A eso se añadió que la Diputación Foral de Navarra le concedió una beca de 6.000 reales, lo que le permitió continuar con su formación en el canto.
 
El 25 de mayo de 1869 llegó a Milán, donde siguió sus estudios con el maestro Gerli. Eliminó su primer nombre, Sebastián, y pasó a llamarse artísticamente como Julián Gayarre. A los pocos meses de su llegada a Italia alcanzó un éxito clamoroso, lo que supuso que su carrera resultara imparable.
 

Ese mismo año firmó un contrato con el Teatro de Varesse, que le supuso ser el primer tenor de la ópera El Elixir de Amor,  de Gaetano Donizetti. La representación fue el día 5 de octubre. Gayarre se encontraba tranquilo, reinando un gran silencio al presentarse en escena. Con su voz fresca, de timbre dulce y purísimo, durante el primer entreacto no se oyó más que una frase entre los espectadores:
 
        “¡Que bellísima voz!”.
 
Pese a ello, esperaban para juzgarlo definitivamente con la célebre aria del tercer acto “Una furtiva lágrima”. Pero en el instante que se disponía para salir a cantar su aria, le entregaron un telegrama, que  abrió y leyó, con una estremecedora noticia:
 
“Con profundo pesar le participo que su pobre madre ha dejado de existir. Te acompaña en tu legítimo sentimiento. Gregorio”.
 
Con el comienzo de los primeros compases orquestales del aria salió a escena y cantó. Como dice Julio Enciso en su libro Memorias de Julián Gayarre:

"Gayarre entonces no era el intérprete de un personaje; era el personaje mismo que lloraba sus propias desdichas con notas de lágrimas".

Cuando terminó, la ovación fue inmensa, con todo el público aplaudiendo y vitoreando fanatizado. La noticia de la cruel desgracia llegó como el rayo desde los bastidores hasta el público. El éxito, pues, había sido un triunfo completísimo.
 
El triunfo en Varesse señaló el primer día de gloria para Gayarre, al que siguieron muchos más, que se concretaron en forma de contratos por los principales teatros de Italia. Luego saltó a San Petersburgo, donde cantó por primera vez su ópera predilecta, La Favorita, también de Donizetti. Y le siguieron Moscú, Viena y otras ciudades de diferentes países europeos, incluyendo España.
 
Pero su consagración definitiva fue en Milán, concretamente el 2 de enero de 1876, cuando interpretó su siempre obra preferida La Favorita en el teatro de La Escala. Considerado como el más prestigioso escenario del canto, a Gayarre se le  llegó a calificar como el mejor tenor del mundo.
 
Se fueron sucediendo, así, sus grandes y triunfales actuaciones por los mejores teatros del mundo: además de La Escala de Milán, el Teatro Real de Madrid, el Liceo de Barcelona, el Teatro de San Carlos de Lisboa, la Ópera Estatal de Viena, el Covent Garden de Londres, la Ópera de París, el Teatro Colón de Buenos Aires, el Metropolitan de Nueva York, el Teatro Mariinski de San Petersburgo, etc., cosechando éxitos en todos ellos.
 
A primeros de mayo de 1880 Julián Gayarre cantó Lohengrin en el Covent Garden de Londres y fue allí donde Richard Wagner, presente entre el público, se acercó emocionado a felicitarle por su interpretación y le dijo:
 
        “Así había soñado que fuera el personaje”.
 
En el mes de agosto de 1882 falleció su padre, Mariano, a quién quería como a nadie en el mundo. Poco antes  pudo recoger su último aliento y tener al menos el consuelo de verle expirar entre sus brazos.
 
A comienzos de abril de 1889 estrenó en el Teatro Real de Madrid la obra Los Pescadores de Perlas, de Georges Bizet. La  noche del día 8 fue la última representación de esa ópera. Cuando cantaba el aria “Je crois entendre encore” (1), al intentar alcanzar una nota aguda, se le rompió la voz y sufrió un desvanecimiento.


 
Ese incidente le sumió en una profunda depresión y días después, exactamente el día 23 de diciembre, enfermó con una bronconeumonía gripal. El 2 de enero de 1890, quien era considerado como el mejor tenor del mundo y se le denominaba también “la voz de ángel”, falleció en Madrid. Tenía 45 años.
 
En la fachada de la casa donde ocurrió el óbito, el número 5 de la Plaza de Oriente, existe una placa conmemorativa que lo recuerda como el “tenor sin rival”.
 
Ya fallecido, los médicos le extrajeron su laringe para estudiar el origen de su prodigiosa voz. Actualmente se encuentra en la Casa-Museo de Julián Gayarre en Roncal, su pueblo natal.
 
Su muerte fue un acontecimiento de enorme duelo popular: Desde el Teatro Real hasta la Estación de Mediodía, en Atocha, se formó un multitudinario cortejo fúnebre, acompañado por la Orquesta y Coros del Teatro Real, que interpretó piezas representativas. Entre otras, la “Marcha Fúnebre” de Chopin y coros de La Favorita.
 
Ya en la estación, fue trasladado a Roncal, donde descansan sus restos en un mausoleo de mármol de Carrara y de bronce. Fue diseñado y esculpido por Mario Benlliure, siendo considerado como una obra maestra de la escultura funeraria.
 
Julián Gayarre murió soltero, pero se sabe que tuvo una hija con la soprano María Mantilla. Se llamó como su madre, a la que Gayarre no olvidó en su testamento.
 
Entre las múltiples condecoraciones obtenidas, caben destacar:
 
*1883. Orden de Santiago, por Luis I de Portugal.
*1885. Cruz de Isabel la Católica, por el Gobierno de España.
*1886. Cruz de Carlos III, por la reina María Victoria.
*1888. Caballero de la Corona de Italia, por el Gobierno italiano.
 
Así finaliza la breve historia del, sin lugar a dudas, mejor tenor habido en el siglo XIX.

(1) Ofrezco para escucharla una versión del aria interpretada por Alfredo Kraus. 

 

Bibliografía
 
Enciso, Julio (1990). Memorias de Julián Gayarre. Bilbao, Laida.
Fundación Julián Gayarre (2018). Biografía, Julián Gayarre. Roncal, Navarra.
Wikipedia. Julián Gayarre.