Como
consecuencia del enorme terremoto de Lisboa, acaecido el 1 de noviembre de
1755, la torre de las campanas de la Catedral Nueva de Salamanca, oficialmente llamada
Catedral de la Asunción de la Virgen, quedó dañada. Para salvarla se cubrió de
piedras en sus paredes laterales, amén de reforzarse con otras medidas en el interior. El Cabildo Catedralicio
encomendó a los "Mariquelos", como se conocía a la familia que en vivía en el edificio catedralicio, la tarea de que uno de sus miembros
subiera cada año hasta lo más alto de la
torre, con el fin de revisar la inclinación de la misma, ya que había quedado
algo dañada. Y así lo estuvieron haciendo cada 31 de octubre, año tras año, hasta 1976, cuando Fabián Mesonero Plaza fue el último "Mariquelo" auténtico que realizó la
ascensión.
En 1985 el salmantino Ángel Rufino de Haro tomó la decisión de volver a subir, pero en
este caso vestido de charro y acompañado de la gaita y el tamboril. De esa manera,
encima de la bola y sujetándose a la veleta, pudo tocar una charrada y soltar una paloma, a la vez que daba las
gracias a Dios por todos los que le han solicitado
súplicas y pedía la paz.
Esta
gesta completa la llevó a cabo durante 23 años
consecutivos hasta el año 2008, ya que en octubre de 2009 recibió una notificación del Cabildo
para que no completase por el exterior el tercer tramo de
la ascensión, que era el último. Tal como expresó, se recortaba “el
trayecto para seguridad hacia mí”, añadiendo un “¡todo es respetable!”.
Y es que, efectivamente,
tal acontecimiento comienza a las 9:30 de la mañana, cuando Ángel Rufino de Haro parte de la iglesia
del Arrabal montado a la grupa del famoso caballo Lucero, para después cruzar el Puente
Romano y diversas calles de la ciudad, hasta llegar a la Plaza Mayor. Allí se reúne con el personal que le está esperando y
que lo acompañará hasta la Catedral Nueva al son de las gaitas y tamboriles.
La ascensión tiene más de 90 metros y la llevó a cabo completa hasta el año antes indicado de 2008 sin ningún tipo
de protección, solamente ayudado con sus manos y pies. Desde entonces sólo
puede llegar hasta los campanarios, que
es el nuevo punto máximo, donde sigue haciendo lo que fue su costumbre. Esto
es, hace una primera parada, saca medio cuerpo por la ventana del
reloj, saluda al público allí presente, muestra sus deseos de paz y hace las peticiones. Cuando acaba esa parte, continúa la subida hasta el punto estipulado: la
campana conocida como María de la O, situada en el Cuerpo de las Campanas, donde toca una charrada popular, hace sonar la
campana y realiza rezos recordando el terremoto de Lisboa y por las enfermedades raras, como el parkinson, el alzheimer o la esclerosis múltiple.
Para este año, que se cumple el 40 aniversario de su primera ascensión, motivo por el que dará 40 golpes de campana, completándolo con la suelta de una paloma blanca de la paz y la interpretación de una charrada. Teniendo en cuenta que el día coincide con sábado, el acto promete ser animado.





