jueves, 18 de junio de 2015

San Fabián y San Sebastián

San Fabián

San Fabián era hijo de Fabio. Nació en Roma en el año 200 y murió en la misma ciudad el 20 de enero de 250. Fue el vigésimo papa de la Iglesia Católica. Fue Sumo Pontífice durante catorce años (236-250).

Cuentan que al  morir el papa San Antero el clero, personas ilustres, nobles y fieles creyentes de Roma se reunieron para elegir al nuevo Papa y, estando allí, vieron descender una paloma, la cual se posó sobre la cabeza de Fabián. No habían pensado escogerlo porque todavía no era sacerdote, pero a los allí presentes esa escena les recordó la venida del Espíritu Santo, por lo que no dudaron en elegir a Fabián por unanimidad, fue ordenado sacerdote, consagrado obispo y colocado después en la Silla de San Pedro.

Durante la etapa de su pontificado hubo calma, por lo que, entre otras muchas cosas, se dedicó a organizar la diócesis de Roma en siete distritos. En cada uno de ellos colocó un diácono y fueron los que organizaron la beneficencia, administración y reparto de limosnas a los pobres.

En el año 250 comenzó una persecución sobre los cristianos por orden del emperador Decio y al primero que mandó matar fue al papa Fabián. Su cuerpo fue sepultado ese día en las catacumbas de San Calixto, en la vía Apia de Roma.

Fue a partir de este momento cuando muchos cristianos abandonaron Roma, al igual que otras grandes ciudades, y se dio inicio con los anacoretas la vida eremita. Estos ermitaños fueron famosos por su santidad.

El sarcófago de San Fabián fue descubierto en 1915 en las catacumbas de San Calixto. El culto de San Fabián siempre ha estado unido al de San Sebastián. Los martirólogos más antiguos ponían ya juntos sus nombres y juntos permanecen aun en las letanías de los santos. Ambos se celebran el 20 de enero, en la festividad de los Santos Mártires.

San Sebastián


Sebastián nació en Narbona (Francia) en el año 256, en el seno de una familia militar, noble y cristiana. se educó en Milán (Italia), para seguir la carrera militar de su padre. Se alistó en el ejército romano, precisamente para practicar la religión ocultamente y convertir al cristianismo a sus camaradas y a cuantos gentiles pudiese. Creía que podría hacer un gran servicio a la iglesia. Fue martirizado en el año 288, siendo su fiesta el 20 de enero.

Era Sebastián un soldado valiente y muy apuesto, que formaba parte de la guardia del palacio imperial. El emperador entonces era Diocleciano. Dícese que Sebastián era por él muy apreciado porque tenía un aire guerrero y a la vez sumiso. Se atraía las simpatías de cuantos le iban conociendo. No es extraño, pues, que Diocleciano le hiciese capitán jefe de su guardia personal y le distinguiese con otros honores. Se había ganado la confianza de Diocleciano por haberse destacado en muchas batallas como uno de los soldados más intrépidos y también por sus costumbres ejemplares, alejadas de los libertinajes de la milicia. Pero desde que confesó públicamente ser cristiano se convirtió en pesadilla y obsesión suya. Fue por ello odiado con verdadera ferocidad.

Hacía años que los cristianos de Roma estaban algo tranquilos. Parecía que no habían de volverse a ver unas persecuciones tan duras como las del tiempo de Nerón y otros emperadores. Y aunque había que andar con mucho cuidado, aquella temporada de paz permitió que Sebastián trabajase mucho, propagando la verdadera religión dentro del ejército y entre muchas personas distinguidas de la gran urbe. Es claro que todo debía realizarlo con prudentísimo secreto. Así pudo convertir a Cromacio, uno de los principales personajes de Roma; a los hermanos Marco y Marcelino; a Zoe, esposa de Nicostrato y señora muy ilustre, que bien pronto sufrió el martirio; y a muchos más, que, después, cuando la persecución se renovó, supieron ofrecer generosamente su sangre en defensa de la verdad.

Podía adivinar que se acercaba su martirio y por eso comenzó a prepararse con mucha oración y buenas obras. En efecto, no tardó en ser todo descubierto, llegando a conocimiento del emperador. Y el valiente capitán fue llamado para que diese cuenta de sus actos.
Ni con promesas ni con amenazas pudieron hacerle renunciar a la religión de Jesucristo. Y por eso fue condenado a morir a saetazos, atado a un palo, muy cerca del palacio del emperador. Las flechas fueron hiriendo su cuerpo y llenándolo de sangre. Pero Sebastián iba sonriendo teniendo los ojos brillantes de una alegría celeste. Por fin los cerró, y su cabeza y cuerpo cayeron desfallecidos. Los verdugos lo dejaron creyéndole muerto.

Sin embargo, vivía aún. Una santa mujer, llamada Irene, hizo retirar su cuerpo para darle sepultura, pero, viendo que respiraba, lo hizo llevar a su casa, donde logró reanimarlo, curándose en pocos días todas sus heridas. Entonces, en vez de esconderse, presentóse con más valor que antes al emperador Diocleciano, que se llenó de pánico al verlo, pues le creía ya muerto y sepultado. El Santo Mártir proclamó ante él su fe y le reprendió por su crueldad. Indignado, Diocleciano lo echó de su presencia, mandando que fuese azotado hasta una muerte cierta. Así se cumplió, sin errores, la misión. Tiraron su cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián, en el lugar donde hoy se levanta la basílica que también lleva su nombre.



(Fotografía: Juan-Miguel Montero Barrado)

San Antonio de Padua

Nació en Lisboa el 15 de agosto de 1195. Era hijo primogénito de don Martín de Bulhoes, caballero portugués, y de doña María Taveira de Azevedo. En el bautizo recibió el nombre de Fernando.

Con 15 años se hizo monje agustino. En 1212 se trasladó a Coimbra y con 25 años ingresó en la orden franciscana, alcanzando el cargo de provincial en 1227. En ese mismo año tomó el nombre de Antonio en recuerdo de San Antonio Abad. En 1220 se fue a evangelizar a África, pero el clima y el trabajo hicieron que enfermara, contrayendo la malaria. Convaleciente en el invierno, se vio obligado a abandonar el continente en marzo de 1221. Se embarcó para España, pero una tempestad llevó el barco en que viajaba hasta Italia.

En junio 1221, ya restablecido, asistió junto a tres mil franciscanos más a una reunión en Asís, donde conoció a San Francisco de Asís y decidió no volver a Coimbra. Éste le envió durante un año al eremitorio de Montepaolo para que se fortaleciese antes de encomendarle alguna misión de apostolado. A mediados de 1222 le nombraron predicador y estuvo en Bolonia enseñando teología a otros franciscanos. En 1224 lo enviaron a Francia, donde prosiguió con su enseñanza teológica en Montpellier, Toulouse, etc. También se dedicó a combatir la herejía, para lo cual utilizó el sistema de llevar una vida ejemplar, dar charlas a los no creyentes y fortalecer a los cristianos en las catequesis. Para decir verdad, el método dio grandes resultados.

La muerte de San Francisco en 1226 le obligó a viajar a Asís, siendo elegido provincial de Romaña. Estuvo durante largas estancias en Padua, donde fundó una escuela de franciscanos y escribió sus mejores sermones.

Orador sagrado, fundador de hermandades, cofradías y conventos, teólogo y hombre de gobierno, dejó varios tratados de mística y ascética. También se publicaron todos sus sermones. Fue un evangelizador incansable. Repetía que el gran peligro del cristiano era predicar y no practicar, creer, pero no vivir de acuerdo con lo que se dice.

San Antonio falleció en Padua, Italia, el 13 de junio de 1231 y un año después fue canonizado por el papa Gregorio IX. Es uno de los santos más venerados y conocidos en todo el mundo. La oración a San Antonio de Padua es clave para pedirle favores y milagros como el de mejorar la memoria, encontrar objetos perdidos, conseguir pareja, etc.

Jesús se le apareció visiblemente varias veces y, en especial, en figura de niño, bajo cuyo aspecto ha sido representado por varios artistas en pinturas y esculturas.

La canción de los pajaritos

Bien es cierto que en nuestro pueblo durante la procesión vamos cantando a San Antonio la canción de los pajaritos, que comienza así:

Padre mío, san Antonio,
suplicad al Dios inmenso
que por su gracia divina
alumbre mi entendimiento,
para que mi lengua
refiera el milagro
que en el huerto obrasteis
de edad de 8 años.
(…)

En casi todos los lugares donde se celebra esta fiesta la canción no ha de faltar nunca. Cierto es que al ser escrita y compuesta entre los siglos XVIII y XIX el grado de novelizacion ha sido bastante mayor.
No obstante, el milagro de los pájaros en prisión es el siguiente:

El padre del niño Fernando, que así se llamaba quien más tarde sería Antonio de Padua, llevó a su hijo a una de sus tierras a las afueras de Lisboa para que cuidara de ella y evitara que una bandada de gorriones comiera el grano recién sembrado. El padre se ausentó diciéndole al niño que hiciera bien su trabajo y que por la tarde volvería a buscarlo. Fernando realizó el trabajo durante un buen rato, pero decidió abandonar la misión e ir a visitar a Jesús a la iglesia del pueblo cercano. Antes de ausentarse, para cumplir su encargo, encerró a los gorriones en una de las dependencias agrarias que tenía la finca y cuando por la tarde regresó su padre, no encontró a Fernando. Se dirigió al pueblo y lo encontró en oración en la iglesia. Le reprendió por haber abandonado el trabajo encomendado, a lo que Fernando le contestó que no se preocupar, que tenía a todos los gorriones encerrados. Se trasladaron a la finca y comprobó el padre que lo que su hijo le había dicho era cierto. Abrió la puerta de la dependencia y allí vio a los gorriones encerrados que, a pesar de que la puerta estaba abierta, no osaron salir.



(Fotografía: Juan-Miguel Montero Barrado)

Elecciones municipales 2015 en Valdelageve

El pasado 24 de mayo se han celebrado unas nuevas elecciones municipales, que en Valdelageve han tenido los siguientes resultados:

votos contabilizados, 63 (72,41%); 
abstenciones, 24 (27,58%);
votos nulos, 1 (1,59);
votos en blanco, 0 (0,00).

Los concejales elegidos han sido los siguientes:

Partido Socialista Obrero Español, 2;
Partido Popular, 1.

El PSOE volvió a coger el mando del ayuntamiento. Desde el principio de la democracia lo tuvo en su poder de una forma sucesiva, a excepción de los últimos seis años, que fue gobernado por el PP.


El 13 de junio, día de San Antonio y festividad en el pueblo, fue elegido nuevo alcalde don Crescencio Martín Matas. Es una persona conocedora de la institución, pues ya fue primero concejal, para después acabar ocupando el puesto de primer edil. Le deseamos los vecinos del pueblo mucha suerte para los próximos cuatro años. 



(Fotografía: Juan-Miguel Montero Barrado)

jueves, 8 de enero de 2015

Para el año 2015

A todos mis buenos amigos y lectores que tan leal-mente a lo largo de los años me habéis  acom-pañado en la lectura de los temas de este cuaderno, os deseo los mejores deseos de paz y amor, y un presente año 2015 lleno de buenos y excelentes augurios.


Vuestro, siempre, Juan-Miguel.



(Fotografía: Juan-Miguel Montero Barrado)

domingo, 9 de noviembre de 2014

Casa rural Anida, en Valdelageve

He recibido de Rosa y de su marido Julián un escrito sobre la casa rural que han montado en Valdelageve. Rosa es hija de Mari Carmen y Gerardo. Y la casa se encuentra muy cerca, precisamente, de donde está su casa familiar. Creo que tiene un gran interés lo que están empezando a hacer y por eso reproduzco en su totalidad su contenido, por si puede resultar útil.  


"El proyecto de puesta en marcha de un alojamiento rural en Valdelageve surge hace uno años como una iniciativa familiar y como un ilusionante proyecto con el objetivo de poner en valor la riqueza natural de estos territorios serranos sureños, excesivamente abandonados por los dirigentes políticos y donde cuesta mucho encontrar iniciativas emprendedoras que impliquen además un  asentamiento de la población joven.

Los valores naturales de la zona donde está situado este pequeño pueblo serrano son indiscutibles. Su territorio está enclavado en una zona de tránsito entre las sierras de Béjar y Francia, dentro del territorio de la Reserva de la Biosfera de las sierras de Béjar y Francia. Sus tierras están surcadas por los valles del río Cuerpo de Hombre y del arroyo Servón, que se encajan en el territorio dando lugar a un terreno montuoso que perfila el paisaje de manera singular. En la zona meridional encontramos la Reserva Regional de Caza del paraje conocido como Arca-Buitrera, incluidas dentro del P.N. Batuecas-Sierra de Francia, que limita con las tierras extremeñas de Granadilla y su entorno jurdano.


El valle del río Cuerpo de Hombre es, sin duda, una de las partes de la zona que más llaman la atención al visitante. El territorio de este paraje está  reconocido como zona LIC (Lugar de Interés Comunitario) dentro del marco de la normativa europea de la Red Natura 2000. El paisaje en esta zona impresiona: el río se encaja de forma espectacular separando las tierras graníticas de las pizarrosas. Este río tributa sus aguas al Alagón en el término de Sotoserrano, ya dentro del Parque Nacional de Batuecas-Sierra de Francia, para terminar en tierras extremeñas almacenadas en el pantano de Gabriel y Galán. La riqueza biológica en este valle destaca por su gran variedad de flora y fauna, por los bosques de castaños y robles melojos, por la presencia de la cigüeña negra, los buitres negro y leonado y alimoche.

Todo proyecto emprendedor implica un gran esfuerzo y un enorme trabajo para su puesta en marcha. Con problemas que hay que ir salvando desde el momento inicial y otros que van surgiendo con el devenir del tiempo y de nuevas circunstancias. Pero a pesar de los condicionantes adversos la ilusión y los amigos son los que hacen que los proyectos salgan adelante en el tiempo.

Nuestro proyecto, además de ofrecer un alojamiento a los turistas interesados, implica la oferta de actividades en el medio natural para la puesta en valor de los recursos naturales del entorno de Valdelageve, incluyendo en la oferta turística el conocimiento de la flora y la fauna del territorio, así como valores intrínsecos como los etnográficos, arqueológicos, geográficos y culturales.

Nuestra casa está incluida dentro de la red TRINO de la Junta de Castilla y León. Esta red de turismo de interior y ornitología pone en valor los aspectos naturales relacionados con el avistamiento y la observación de las aves de la zona. El territorio, en este sentido, muestra valores muy interesante, como las ZEPAS (zonas de especial protección de aves) de los valles del río Cuerpo de Hombre y Alagón y la del Parque Natural de Batuecas-Sierra de Francia. Encontrado entre otras especies, destacadas por su nivel de protección, la cigüeña negra, el buitre negro y leonado, el alimoche, el halcón peregrino, el roquero solitario, el búho real, el águila real, el águila
calzada y el águila culebrera, entre otras numerosas especies. Además en la zona encontramos asentados tres colonias de buitre leonado que se reproducen año tras año y nos permiten disfrutar de sus vuelos pausados y de sus imponentes siluetas. La cigüeña negra también encuentra en los encajados valles de la zona lugares tranquilos para su reproducción.

Otra oferta incluida en nuestra casa rural es la micología. El conocimiento de las setas apasiona a numerosas personas y uno de nuestros objetivos es ofrecer rutas acompañadas para la observación, identificación y recolección de setas. La gran variedad de  ecosistemas existentes en la zona hace posible encontrar una gran variedad de especies de hongos y durante una prolongada temporada micológica, que, si acompañan las condiciones climatológicas, puede extenderse desde principios de septiembre hasta mediados de diciembre en algunos años favorables.



Otro de los valores de la zona, sin explotar actualmente, es el senderismo. Las posibilidades de hacer rutas de corta y media distancia en torno al pueblo de Valdelageve son numerosas. De la misma forma se pueden realizar otras de larga distancia adentrándonos en el Parque Nacional de Batuecas-Sierra de Francia o en el valle del río Cuerpo de Hombre siguiendo el antiguo camino hacia Montemayor del Río.


Durante este año 2014 la Diputación de Salamanca ha señalizado el Camino de Peregrinación al santuario mariano de la Peña de Francia, uno de los enclaves religiosos más visitados en Castilla y León. Esta ruta une la Vía de la Plata, a su paso por el término municipal de Puerto de Béjar, con el Santuario de la Peña de Francia a través de los municipios de Peñacaballera, Montemayor del Río, Lagunilla, Valdelageve, Sotoserrano, Cepeda, Madroñal, Monforte de la Sierra y La Alberca. La ruta tiene un recorrido de unos 70 km., se trata de un viejo ramal del Camino de Santiago abandonado y puesto en valor.


La visita a la Peña de Francia (a 42 km.), uno de los puntos más altos de la sierra de Francia (1727 m.) es uno de los destinos más atractivos para los turistas de la zona, por el paisaje, sus vistas panorámicas de todo el territorio, el santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia, conocida por su Virgen negra y la posibilidad de ver cabras montesas.

El territorio también se presta para hacer actividades deportivas como rutas de cicloturismo y de montain bike. Son numerosos los cicloturistas que transitan por la carretera y los caminos del entorno de Valdelageve. Los más atrevidos que buscan pronunciados desniveles los pueden encontrar surcando los valles del río Cuerpo de Hombre y del arroyo Servón. El raid Béjar-La Alberca es una ruta cicloturista organizada por la asociación El Trampal de Béjar que pasa por Valdelageve en dirección a Sotoserrano y que tiene un recorrido de 62 km. También es muy conocida la Marcha de MYB
Sotoserrano-Caminomorisco que transcurre por los límites de las provincias de Cáceres y Salamanca atravesando preciosos parajes como el conocido “Meandro del Melero”, a 21 km. de Valdelageve. También los deportistas pueden disfrutar del piragüismo en las aguas del río Alagón y del esquí en la estación “Sierra de Béjar La Covatilla”(40 km.).



Otra oferta interesante que ofrece nuestra casa de turismo rural es la posibilidad de realizar visitas a los conjuntos históricos de la provincia de Salamanca. En un radio de 30 km. encontramos ocho conjuntos históricos: La Alberca (25 km.), Béjar (30 km.), Candelario (34 km.), Miranda del Castañar (22 km.), Mogarraz (26 km.), Montemayor del Río (17 km.), San Martín del Castañar (32 km.) y Sequeros (34 km.). También podemos transitar por la Calzada de la Plata (20 km.), incluida en la red de conjuntos históricos de la provincia de Salamanca.  Un poco más lejos esté el conjunto histórico de Ciudad Rodrigo (74 km.) y la ciudad de Salamanca (102 km.).

Además nuestra proximidad con la provincia de Cáceres nos ofrece una serie de atractivos turísticos que cabe destacar, como la villa amurallada de Granadilla (29 Km.), la ciudad romana de Cáparra (38 km.), el pueblo de Hervás (28 km.) en pleno valle del Ambroz, la comarca natural de Las Hurdes (25 km.), el Centro Nacional de innovación Deportiva “El Anillo” (38 km.) en la proximidades del pantano de Gabriel y Galán, el Valle del Jerte (62 km.), la ciudad de Plasencia (66 km.) o el Parque Nacional de Monfrágüe (89 km.) entre otros numerosos destinos turísticos.

Si el viajero busca tranquilidad, sosiego, descanso, vellos parajes y disfrutar del contacto con la naturaleza, Valdelageve es un destino ideal para el turismo de interior que no debe dejar de visitar.



En los siguientes enlaces se puede encontrar más información de Casa Rural Anida:

www.anidarural.es

https://https://twitter.com/anidarural

https://www.facebook.com/anidarural

Email:   reservas@anidarural.es


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Viaje a Lugano y reencuentro (julio y agosto de 2014)

El 1 de octubre de 2011 escribí en este cuaderno “Encuentro entre grandes amigos”. Hoy quiero haceros saber que, después de 3 años y gracias a la amabilidad, cariño, desinterés y gentileza de nuestros amigos Edith y Giancarlo, nos hemos vuelto a reunir para pasar unos inolvidables días, reviviendo el pasado y disfrutando del presente. Quiero aclarar que estos amigos en uno de sus viajes a España también estuvieron en nuestro pueblo, Valdelageve, y del que gratos y bonitos recuerdos mantienen.

Por fin, mis queridos paisanos, concluyó el tan esperado viaje, y la verdad es que mereció mucho la pena. La amistad habida entre las familias Ghillioni – Montero, comenzada a principios de los años 60, continúa en su momento más alto, maravilloso, que, según avanza el tiempo, va in crescendo.

El viaje comenzó el sábado día 26 de julio. A las 18 horas aterrizamos en
Milán y allí estaban esperándonos Giancarlo y Edith. Después de grandes besos y abrazos, como es costumbre, nos pusimos en marcha. Su ilusión era la de agasajarnos, haciéndonos felices en cada momento y para ello nos dirigimos a la ciudad italiana de Varese, pequeña, pero coquetona. Desde ahí saltamos a Ponte Tresa, donde nos tenían reservada la primera sorpresa: cenar en el restaurante chino de su amiga Lucia. La verdad es que el menú fue muy amplio y variado, todo ello regado no sólo con un buen vino, sino con una alegría algo inusual. La llegada a Lugano estuvo impregnada de gran alegría y de bonitos planes de futuro.

El domingo 27 desayunamos primero en la terraza, acompañados de unas hermosísimas vistas, como la verde campiña y los montes San Salvatore,
Generoso, etc. Partimos después hacia Rodi Fiesso (900 metros). La idea era subir en el teleférico al lago Tremorgio (1.800 metros) y así ocurrió. El rato que allí pasamos fue primoroso, con un paseo alrededor del lago, un aire y un ambiente que hicieron que el apetito se abriese. La comida nos estaba esperando, también en una terraza al aire libre, lo que sirvió para recrearnos de las hermosísimas vistas y hacer que el menú fuese mucho más apetitoso. Bajamos en el teleférico, pero con el coche volvimos a infiltrarnos entre montañas hasta llegar a Caseificio del Gottardo, donde paramos para ver una quesería, comprar unos quesos y tomarnos un café. Desde allí, sin dejar de zigzaguear, aparecimos en un inmenso valle regado por el río Ticino, de aguas claras y piedras blancas, limpias y relucientes. Después de unos kilómetros paramos en Giornico, pequeña, pero bonita, localidad, donde tomamos unos refrescos en una grotto y donde volvimos a brindar por la amistad. Ya en casa Edith se encargó de preparar una exquisita cena al estilo alemán.

El lunes 28, una vez desayunados según costumbre, fuimos a visitar Lugano, el lago, sus iglesias, comercios, etc. La comida la hicimos en casa y sobre las 15 horas nos dirigimos a visitar el coquetón pueblo de Bré, sito al otro lado del monte que lleva su nombre. Amén de su tipismo, estaba adornado por múltiples  esculturas situadas por doquier. Subimos caminando hasta la cima del monte que se encuentra en el lado contrario, pero mirando a Lugano, el lago que lleva su nombre y las diferentes montañas. Precisamente allí hay un excelente restaurante-cafetería donde aprovechamos la ocasión para sentarnos y deleitarnos, no solamente con el cafetito que tomamos, sino con las vistas que con anterioridad narré. Lástima que el tiempo comenzara a alborotarse, pues las nubes fueron apareciendo, las montañas se fueron cubriendo, en la lejanía se vieron los relámpagos y más tarde se oyeron los truenos. No cabe duda que el encanto iba cambiando, era otro, diferente. No obstante, decidimos marchar y así lo hicimos, pues teníamos que caminar media hora aproximadamente hasta llegar a Bre. Total que entre saltos y risas llegamos a donde teníamos el coche. Por la tarde nos unimos a Giancarlo, que durante la mañana había estado trabajando, y fuimos a Paradiso, localidad unida a Lugano, por la que dimos un paseo, para acabar sentándonos en un restaurante siciliano. Era la hora de cenar y así lo hicimos. Edith, Giancarlo y Choni pidieron pasta con mariscos, pero yo, por ser alérgico, con carne, todo ello regado con un buen vino. Tomamos tarta de postre, cafetito a petición y brindamos por la amistad con champán.

El martes 29 desayunamos y comimos en casa. La mañana estuvo poco apetecible, pues llovió torrencialmente con la compañía de truenos y relámpagos. Las vistas tan hermosas que teníamos desde casa desaparecieron por una gran cortina de nubes. ¡Una experiencia más! Después de comer nos arriesgamos y fuimos a Montagnola. Nuestra idea era la de
visitar la casa-museo del premio Nobel de Literatura Hermann Hesse, que, por cierto, estuvo muy interesante y hermoso. Para finalizar nos recreamos con unas vistas de paisajes muy bonitas. Por supuesto, todas ellas rodeadas de nubes y de ahí su encanto. Claro que, como aquí el joven no llevó la máquina de hacer fotos, entonces Edith se brindó a llevarnos al siguiente día para hacerlas. Por la tarde, junto con Giancarlo y Claudio (uno de sus hijos), fuimos a una grotto en el monte San Salvatore, donde cenamos. ¿Y qué cenamos? Pues una ración de embutidos variados y costillitas de cerdo a la brasa acompañadas de patatas cortadas en gajos a la brasa, y de postre, un helado sobre una base de licor y café a elección.

El miércoles 30, después de desayunar, dimos una vuelta al laghetto de Muzzano, para subir después a Breganzona y regresar a casa. Por la tarde volvimos a Montagnola, pues había que hacer las fotos que tenía en mente y que, por cierto, ¡qué bonitas quedaron! Visitamos
un camping y pasamos al lado del aeropuerto de Lugano, para desde allí ir a buscar a Giancarlo, que nos tenía otra sorpresa. Se trataba de recordar tiempos pasados, para lo que atravesamos el lago de Lugano- sí, sí, el lago- por un puente con carretera, autovía y línea férrea, y entramos  en la pequeña y bonita localidad de Medricio. Desde allí subimos al monte Generoso y ya casi en la cúspide paramos en la grotto de San Nicolao, antiguamente regentada por la simpática y muy especial Marisa. Cenamos de maravilla y, después de tomarnos el café y la copita de citronelle, bajamos nuevamente a Medricio. Teníamos que ver en esta ocasión sus rincones y calles más típicas, al igual que las torres e iglesias iluminadas.

El jueves 31, con tiempo espléndido, partimos, después de desayunar, a una zona llamada Centovalli (Cien valles), con un nombre que indica todo. Un poquito más adelante paramos para tomar un  teleférico y subir hasta el pueblecito de Rasa, situado a casi 2.000 metros. Un lugar paradisíaco, donde la paz reina y la vista se recrea viendo numerosos pueblecitos repartidos por las montañas, la hermosura de los valles y el gran macizo. Después de un hermoso paseo nos sentamos a comer. Después de la
sobremesa descendimos nuevamente, tomando el coche con dirección a la presa que desde arriba divisábamos. Nos adentrarnos entre las montañas para ver la pequeña y hermosa localidad de Palagnedra. Desde allí fuimos a Locarno, ciudad esplendorosa situada en la orilla del lago Maggiore. La visitamos e incluso la gran plaza donde se celebra el festival internacional de cine de Locarno, con 8.000 sillas. De allí nos fuimos a Verscio, donde Giancarlo tenía reservadas
las entradas para el teatro Dimitri. Antes de la función estuvimos viendo la
casa-museo del payaso y la fundación que lleva su nombre. Nos dio tiempo también para cenar, sólo que, como los estómagos estaban repletos, nos conformamos con tomar un gazpacho español –así, como lo relato-, que, por cierto, tenía un buen sabor. Después entramos al teatro a ver la función, que era un concierto humorístico protagonizado por Nina Dimitri y Silvana Gargiulo,  y con el título “Buon Appetito”. Fue un viaje musical a través de los diferentes gustos del mundo, representado con ironía y poesía. Tal fue así, que Choni, Edith y Giancarlo se lo pasaron de maravilla, pues las risas se sucedieron una tras otra.

El viernes 1 de agosto apareció de nuevo la lluvia y la tormenta, pero con menos fuerza. Por eso a media
mañana partimos a visitar diferentes puntos de montaña con vistas espectaculares. Una gran parte de ellas, generadas por el contraste con las nubes. Al medio día llegamos a Cureggia y, más exactamente, a la grotto da Pierino, cuyo propietario, Mauro, gran amigo de Giancarlo, nos atendió con la misma delicadeza que lo hiciera hace tres años. Comimos y -cómo no- de maravilla.  Después partimos rumbo a Como, ciudad italiana, por la que paseamos, vimos el lago, descansamos y con la alegría del deber cumplido acabamos regresando a Lugano. La cena la hicimos en casa y estuvo muy buena y amena, a la espera de lo que iba a llegar después: los fuegos artificiales, pues no en vano estábamos disfrutando del día de fiesta nacional por excelencia para Suiza. Para ello nos trasladamos al lago, entramos en un hotel -no recuerdo el nombre, aunque sí que estaba situado en primera línea del paseo-, subimos al ático, lugar donde estaban los huéspedes y algunos invitados, tomamos silla y mesa, y también fuimos agasajados con bebida y comida. Desde allí, y durante 30 minutos, divisamos los fuegos, que quedaron hasta reflejados en el lago. ¡Toda una maravilla!

El sábado 2 de agosto fue el día destinado a visitar el lago Maggiore, que en su mayor parte se encuentra en tierras italianas. La primera advertencia de Giancarlo fue la de comentarnos que pasaríamos debajo de la ciudad de Locarno por un túnel de 9
kilómetros, como así fue. Luego llegamos a Cannero Riviera, localidad italiana que visitamos, para más tarde asentarnos en el ristorante Magnolia. Comimos como siempre, de maravilla, seguimos haciendo el recorrido del lago. Hicimos una escala en la Stresa, ciudad de congresos,  quedando maravillados por los  3 ó 4 magníficos hoteles que vimos a la entrada. Ya en la ciudad antigua aprovechamos la ocasión para descansar y tomar unos espléndidos helados italianos. Luego partimos hacia Arona, la última localidad del lago. Giancarlo tuvo la idea de mostrarnos la gran escultura conocida como Coloso de San Carlos Borromeo y, una vez vista, corrimos unos kilómetros para dar la vuelta al lago, pasando el gran puente de hierro, y subir por el lado contrario. La llegada a Lugano fue correcta. La cena, en casa, fue casi de despedida, de ahí que resultase un tanto emotiva. El viaje de partida  estaba preparado para el siguiente día, para salir a las 7 de la mañana, pues teníamos que volver a Milán, donde tomaríamos el avión. Claudio ya nos había preparado y puesto al día los pasajes.

El domingo 3 Edith y Giancarlo nos llevaron hasta el aeropuerto de Milán y a las 10 llegó el momento de la
despedida ¡Qué pena y a la vez qué alegría! Nuestros queridísimos amigos retornaron vía Lugano y nosotros nos introdujimos en la zona de embarque. La llegada a Madrid fue a las 15 horas, una hora más tarde de la prevista. Por ello  perdimos el bus de retorno, por lo que tuvimos que hacer nuestros pinitos y esperar hasta las 20 horas para la partida a Salamanca. Nuestra aventura finalizó a las 22,30 con la llegada a nuestra ciudad.  



(Fotografías. Juan-Miguel Montero Barrado)

domingo, 1 de junio de 2014

Marcha peregrina de La Alberca a Valdelageve

Por fin llegó la etapa que estábamos esperando tanto los peregrinos como este gevato que os escribe. Me encontraba pendiente de ella desde que este curso comenzamos a hacer el Camino de Santiago que hacían los portugueses. Éstos  entraban por la zona de Aldea del Obispo y cruzaban, entre otras poblaciones, Ciudad Rodrigo, para acabar visitando, ya en Sierra de Francia, a la imagen de Nuestra Señora la Virgen de la Peña de Francia, sita en la peña que lleva su nombre y a una altura de 1.725 metros de altitud. De allí iban a La Alberca, lugar donde había un hospital y albergue de peregrinos, donde estos eran atendidos y aprovechaban para descansar. Quedaban las etapas a Valdelageve y, la última, hasta Puerto de Béjar, lugar donde hubo un emplazamiento romano llamado Caelionico y por donde pasaba la Calzada Romana, que, a posteriori, se le denominó también Vía de la Plata, que es el camino a seguir hasta llegar a Santiago de Compostela.

Pero volviendo al tema que nos interesa, eran las 9,30
del pasado sábado 14 de abril cuando ya en La Alberca comenzamos, como es costumbre antes de empezar una marcha, a tomar las perronillas y chupitos de aguardiente correspondientes. En esta ocasión fueron obsequio del señor alcalde del municipio, que a su vez nos habló, entre otras cosas, del tema que acabo de exponer. Después, entre aplausos, se le obsequió con el libro de Salvador Llopis Por Salamanca también pasa el Camino de Santiago y se le impuso la insignia del peregrino de nuestra Asociación, que fue hecha por el ilustre escultor salmantino Venancio Blanco.

Finalizados estos prolegómenos comenzamos raudos
la marcha, pues no había tiempo que perder: teníamos que recorrer 26 kilómetros, por la sierra. La primera localidad por la que pasamos fue Monforte de la Sierra, sita en un alto de la montaña con hermosas vistas. 

Serpenteando el camino pasamos de vez en cuando por tierras con árboles frutales: los cerezos estaban
colmados de cerezas, lo que hizo que de vez en cuando hiciésemos una paradita para saciar el
instinto. Cuando llegamos a Cepeda paramos para tomar un tente en pie, pues había que reponer fuerzas. La tercera parte, hasta El Soto
(Sotoserrano), tuvo mayor dificultad, ya que el calor apretaba y los ascensos y descensos eran más pronunciados. Pero mira por dónde que, al llegar al pueblo, volvimos a encontrar otra zona donde nuevamente los cerezos abundaban. Su fruto era de excelente calidad y lo probamos -cómo no. Por fin entramos en el pueblo y volvimos a hacer una nueva parada. 

Los 11 kilómetros que faltaban estaban conceptuados
como duros -como así fue- al continuar por montaña. En esta ocasión, sin embargo, al estar cubierta por monte bajo, no había sombras, más bien un sol de justicia. La pisada, además, era mala, con algunos repechos muy pronunciados. 

Menos mal que la vista de vez en cuando se recreaba viendo zigzaguear en la hondonada el curso del río
Cuerpo de Hombre. Cuando íbamos por la cima de la montaña, faltando uno o dos kilómetros, pudimos observar mi querido pueblo de Valdelageve y los paisajes que le rodean. ¡Qué alegría, que ilusión! Llegamos cansados, pero mereció la pena.

Paramos en el bar, donde fuimos recibidos por Alejandro, gevato, que se portó de principio a fin de maravilla con nosotros. Dimos buena cuenta de las viandas que llevábamos y de las consumiciones que hicimos, y, ya descansados y repuestos, nos preparamos para ir a ver el pueblo y a partir de aquí tuve que hacer de guía.

Lo primero en mostrarles fue la campiña que nos rodeaba, haciéndoles sabedores de algunos nombres. Luego les mostré lo que tanto estaban deseando, que era ver la calle que lleva mi nombre. Aquí aprovecharon para hacerse algunas fotografías y hablaron con algunos vecinos, con lo que quedaron tan contentos. Para finalizar acabamos en la iglesia,
fábrica que les encantó -cómo no, después de haber oído hablar tanto de ella- y les narré algo de lo que a ella respecta. Cantamos algunas estrofas del “Perantón de Valdelageve” -“En el pueblo de Valdelageve, / a tomillo y a jara huele”- terminando bajo la dirección de Eduardo, que me echó una mano. Dado mi estado emocional, dijo unas palabras muy bonitas. Finalizamos rezando tres Aves Marías, que es una buena costumbre peregrina.

En el regreso todo fueron parabienes por la marcha y
la estancia en el pueblo. Los peregrinos estaban ansiosos por conocerlo, pues no en balde el perantón es cantado en casi todas las marchas. Las vistas fueron muy bonitas y sirvieron para recrearnos y llenar nuestro cuerpo y espíritu de ánimo.

(Fotografías: la primera es de JM Montero Barrado; la sexta, de Juan-Miguel Montero Barrado; y el resto, del peregrino Francisco Javier)