lunes, 7 de noviembre de 2011

De nuevo se abre el bar de Valdelageve.

El pasado 31 de octubre, víspera de la fiesta de Todos los Santos, nos acercamos a hacer una visita a mi querido pueblo, Valdelageve. Por supuesto que sabía muy bien a qué iba y además lleno de ilusión, pues no en balde también había cooperado para que esta labor llegase a buen fin. Bien es cierto que ahora mismo el bar está abierto al público y como restaurante está dando sus primeros pasos. Según he podido observar, en breve todo estará más que listo para pasar ratos amenos.

Nada más entrar en él una señora jovencita nos recibió con una amable sonrisa, nos saludamos y a partir de ahí se puso a nuestra disposición. Mi señora solicitó un mosto y este gevato lo primero que hizo fue pedir algo que no puede tomar, un vino del pueblo, y si lo hice, es porque conozco la calidad que tiene el caldo gevato. Solicité también unas olivas de acompañamiento, porque allí también tenemos muchas y de calidad. Finalmente acabé tomándome un Aquarius con el fin, muy a pesar mío, de beber más líquido, que lo necesito, y así rebajar un poco los grados del alcohol. Mientras la conversación entre los tres iba por un lado, por el otro mi vista iba dirigida a fijarme en el estado del bar. Sinceramente, dentro de su sencillez, el orden y demás cosas que pueden entrar por nuestra vista lo vi todo en perfecto estado. Es más, mi vista se detuvo enseguida en dos pantallas en las que iban apareciendo fotografías del pueblo, de su zona y de otros lugares también rurales. Todas las veíamos a través de una presentación en power point -que conste una cosa y es que estos aparatos los conocía, pero bien es cierto que no sabía su nombre.

Preguntamos por su esposo, el cual llegó casi al instante de hacer nuestra consulta. Es una persona joven, abierta y dinámica, muy interesante a la hora de exponer sus ideas. La conversación siguió, sólo que a partir de ese momento a cuatro bandas y tomando más alegría. Pasado un rato me presenté, sin alardear de nada, como un gevato más y le dije que mi nombre es Juan-Miguel, para dejarles asentado que sobre mí ya se irían enterando poco a poco.

Los vimos tan sencillos, humanos y buenas personas, que decidimos quedarnos a comer, pero, como les dije, “como ahora estamos casi en familia, ¿qué os parece si nos sentamos los cuatro juntos y a la par comemos lo que tengáis preparado?” Lo aceptaron sin poner pero ninguno, quedamos a una hora y nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo a visitar a algunas de nuestras amistades. Digo algunas, porque hacerlo con todas sería imposible. Entre ellas no podían faltar mis compadres Julián e Isidra, de los cuales voy a colocar una fotografía. ¿Por qué?, pues por la gran amistad que nos une desde bien pequeñitos, aunque ya con anterioridad comenzaron nuestras familias desde que mi padre fue de maestro al pueblo en el año 1934, con mi madre acompañándolo desde 1940, hasta 1943. También estuve con mi ahijado Justo, el alcalde y su señora, y algunos amigos más.

A la hora acordada nos presentamos y no tuvimos que esperar nada. Comimos muy bien, lo pasamos estupendamente y esto sirvió para que nuestros nuevos vecinos siguieran dándose cuenta de la sencillez y lo cordiales que somos los gevatos, y de esa manera subir su ánimo, que en un principio se necesita.


Ahora os voy a decir los nombres de los nuevos regentes del bar, así la forma de cómo os podéis poner en contacto con ellos:



Rodrigo Martín Salvador y Marisol Ramos Sánchez.
Móvil: 630-72 25 24

Ya han comenzado a dar comidas y pronto vendrán unos días fuertes debido a varias batidas que van a hacer los cazadores en los cotos, por lo que para ello el bar va a estar a rebosar.

Tienen previsto hacer el plato del día y comidas por encargo. La especialidad será El conejo al estilo Valdelageve, un manjar disfrutado por las gentes del pueblo y conocido por diferentes zonas de la provincia desde hace muchos años. Además se harán asados, entre los que están el tostón o cochinillo, pero para ello es mejor ponerse, con antelación, en contacto con ellos.

Para que podáis haceros una idea de lo narrado, la primera foto que he colocado en el escrito está hecha en el bar y las personas que estamos allí, comenzando por la izquierda, son los mismos regentes - Marisol y Rodrigo- y luego Choni y el gevato Juan-Miguel.

Creo y espero que en esta ocasión podamos volver a tener un bar que perdure durante años, tanto en bien de Rodrigo y Marisol como para nuestro querido Valdelageve, al igual que para todas aquellas personas que quieran ir a deleitarse de la comida acompañada de un buen vino y de las hermosas vistas y paisajes que tenemos, únicos en la sierra según mi forma de verlos y admirarlos.


(Fotos: Juan-Miguel Montero Barrado)

jueves, 3 de noviembre de 2011

Kübler-Ross, Elisabeth

Hace unos días llegó al ordenador de este gevato un correo basado en uno de los múltiples libros escritos por la doctora Kübler-Ross, Elisabeth, psiquiatra suiza-estadounidense (Zúrich, 1926-Scottsdale, Arizona, 2004). Fue un resumen tomado de su libro On Life alter Dealth, cuyo título en español es Sobre la vida después de la muerte.

Posiblemente haya sido uno de los más bonitos que han llegado a mi poder, pero el fragmento que más me llamó la atención fue el que está basado en “Los ángeles de la guarda”. Estoy seguro que ha sido al haber descubierto los míos muy recientemente, no más de hace un par de años y a los que me encuentro muy unido, de ahí que me permita, lleno de ilusión, trascribir este fragmento:

Lo que las iglesias les enseñan a los niños pequeños sobre los ángeles de la guarda está basado en un hecho. Existen pruebas de que cada ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte, es guiado por una entidad espiritual. Todos tenemos dicho guía espiritual, creamos en ella o no. Algunos niños los conocen como “amigos imaginarios”.

Una paciente mía, ya anciana, llegó a decirme: “Él está de nuevo aquí. Cuando era niña, él estaba siempre conmigo, pero me había olvidado completamente de que existía”.

Ella fallece un día después, llena de dicha sabiendo que alguien que la quiere la está esperando.

Ahora os preguntaréis: ¿quiénes son los ángeles de la guarda de Juan-Miguel? A lo que os contesto rápidamente: si entráis en la etiqueta "Artículos" de este cuaderno y leéis “Mis ángeles de la guarda”, casi seguro que sabréis comprenderme.










domingo, 2 de octubre de 2011

Me da mucha pena

Es cierto y me da mucha pena ver cómo de año en año se va notando la ausencia de los gevatos y acompañantes que acuden al pueblo en esta época estival. ¿Por qué? Por supuesto que no lo sé, pero con esta nota si me gustaría que sirviese para dar un toque a nuestros paisanos con la idea de que piensen que nos gustaría a todos estar más y mejor arropados y no solamente con este fin, sino con otros muy importantes, importantísimos, y es pensado que las autoridades locales, provinciales y nacionales estén mucho más pendientes de nuestro pueblo. Como ya dije en uno de mis escritos reflejados en la prensa salmantina -exactamente en el periódico EL ADELANTO del miércoles 25 de julio del 2001-, cuyo título es “¡VALDELAGEVE TAMBIEN EXISTE!”. Es más, lo voy a plasmar a continuación con el fin de que todos mis paisanos y seguidores de este cuaderno puedan enterarse no solamente de la situación en que se encuentra nuestro pueblo, sino de todos los encantos que a él le rodean incluida sus gentes.

Siguiendo el tema de las fiestas, si toda nuestra gente acudiera en mayor número, no cabe la menor duda que nuestro Ayuntamiento abriría las puertas a todos y escucharía las ideas que cada persona o cada grupo pudiese exponer. Las mejores serían seleccionadas y pasarían a engrosar las que el ayuntamiento tuviese programadas. Este trabajo debe hacerse en equipo, lo que quiere decir que con la colaboración incondicional de todo el personal residente esos días en el pueblo.

En los periódicos aparecen fotografías de los pueblos en las que se ve a las gentes rebosantes de alegría, unos con sus camisetas del mismo color, saltando al son de la gaita, dulzaina, grupo de músicos, etc. o comiéndose una hermosa paella en el merendero en un día de confraternidad; en otros, disfrutando del día del toro, etc. Hay muchas formas de pasarlo bien en comunidad y eso es lo que tenemos que volver a hacer: resucitar a nuestro pueblo, porque todas esas actividades siempre las tuvimos y bien que nos lo pasábamos. ¿Por qué no volver a retomarlas?

En la plaza del ayuntamiento tenemos un lugar idóneo para utilizarlo en algunos festejos, pero… hay que pensar que en la plaza del pozo tenemos también otra zona inmejorable para usarla en otros divertimientos. Entonces ¿qué más podemos pedir, si tenemos casi todos los ingredientes?
Pedir ánimo, mucho ánimo, a todos los gevatos y que no olviden que su pueblo, sus raíces están en nuestro querido Valdelageve y que si ponemos todos algo de nuestra parte, el pueblo se levantará de una forma en que nunca hubiésemos podido pensar. ¡Animo gevatos!, ¡aupa Valdelageve!

Ahora voy a dar un toque no solamente al Ayuntamiento, que es el que nos dirige, sino también al pueblo en general.

Pienso, y digo pienso, que la plaza del Pozo debería haber tomado desde hace algunos años otros derroteros, porque tiene de todo: está ubicada en un hermoso lugar, con una fuente extraordinaria, las vistas son majestuosas, está rodeada en parte por olores que desprenden las viñas, los árboles frutales y huertas. Si se colocan unas mesas con bancos y se plantan unos árboles para que den sombra, que es lo que verdaderamente necesita, ¿que más podemos pedir?

Llevo pensando hace años que esa plaza hay que dejarla como siempre estuvo, es decir, haciendo desaparecer, ipso facto, el corral que, si en su momento hizo su cometido, hoy día está molestando no mucho, sino muchísimo, y entre otras cosas no poder tener una plaza digna. Incluso llegué a hacer una “encuesta” en la que me molesté en hablar con la mayoría de los vecinos y en la que saqué una magnífica nota, ¡sobresaliente!, al estar todos de acuerdo.

Que conste una cosa: que sobre ese tema hay mucho que hablar y decir, pero, de verdad, este no es el momento ni tampoco viene a cuento. Pero todo llegará.


La fiesta de san Antonio en su segunda parte

Aunque creo que en su momento lo todo dejé bien aclarado, la fiesta de San Antonio, que se celebra el día 13 de junio, se remite casi en su totalidad a la parte religiosa, pero eso no quiere decir que haya algunos pequeños escarceos festivos una vez acabados los dedicados al santo.

Se suelen festejar como profanos los días 10 y 11 de agosto, san Lorenzo y santa Clara, no sin antes reunirnos en la parroquia de san Fabián y san Sebastián para salir todos en procesión con la imagen de Nuestra Señora de Fátima, ya que es un mes propicio al estar dedicado en toda España a la Virgen y además por ser el mes en que nos podemos reunir mucho mejor los gevatos.

Como es costumbre, antes de la misa subí al ayuntamiento, donde, después de decir unas palabras, hice lo de siempre: enviar muchos ánimos a toda mi gente cantando primero el “Perantón de Valdelageve” y después “Pueblito, mi pueblo”, que todos mis paisanos saben muy bien por qué comencé a cantarlo recientemente.

Los actos religiosos resultaron muy bonitos, ya que todos intentamos que así sea, empezando por don Pedro, que, como decía el grandísimo Papa Juan XXIII, “yo sólo soy un pobre cura de pueblo”. Es lo mismo con lo que quiero comparar a nuestro querido párroco, que con sus 84 años irradia fortaleza, salud y ganas de trabajar, que es lo que le deseo en nombre de todos los gevatos, incluido yo y siempre contando con la ayuda del ya mencionado, el Santísimo Juan XXIII.

La iglesia ha tenido un par de cambios sustanciales al colocar en la parte superior del retablo las imágenes de los Sagrados Corazones de Jesús y de la Virgen María, donados por las hermanas Isidra y Leonor Galán. Tal es así, que nuestra “pequeña catedral de la sierra”, como yo la denomino, ha ganado muchos enteros.

Y para terminar los actos en el templo hice un pequeño homenaje, en nombre de todos los gevatos, a nuestro paisano o hijo adoptivo -digo esto por haber nacido en Guijo de Granadilla, provincia de Cáceres- Félix Monforte Chorro, “el Vaquerillo”, que estuvo trabajando para el gran poeta Gabriel y Galán. Al final leí la poesía que a él dedicó el poeta, “Mi Vaquerillo”, que, según alguna opinión recogida, parece que el momento resultó agradable y lleno de recuerdos. Gracias.

Los actos profanos fueron, como cada año, muy bonitos. Tuvimos tiempo para divertirnos, no solamente en el bar o en las verbenas que duraban hasta altas horas de la madrugada, sino en las reuniones y fiestas familiares y de amigos que se montaban en muchas de las casas o en las bodegas para recibir y agasajar a todos los llegados desde otras provincias o del extranjero a pasar esos y otros maravillosos días al lado de sus seres queridos.

Muchos de ellos aprovecharon para estar en nuestro querido pueblo hasta días antes de finalizar el mes, pues había que evitar las aglomeraciones en las carreteras.




Fotos: Juan-Miguel Montero Barrado

sábado, 1 de octubre de 2011

Encuentro entre grandes amigos

En nuestra canción “Perantón de Valdelageve”, escrita y compuesta por Ángel Rufino de Haro “El Mariquelo”, hay una estrofa en la que dice “y haz siempre que puedas bien, y no mires nunca a quién”. Qué razón tiene. Además es algo que pueden constatar todas las personas que sean sensibles a la hora de ayudar al prójimo.

Entre las múltiples ayudas recibidas desde que tengo uso de razón, os voy a contar la última, ésta muy especial, que espero que os cause buena sensación.


Yo tengo unos amigos suizos, Giancarlo y Edith, a los que conozco desde hace algunas décadas. Bien es cierto que el contacto nunca se ha perdido, pasando las dos familias algunas vacaciones en Torrevieja, Casteldefels y Barcelona. También han venido a nuestra casa en varias ocasiones y en una de ellas aprovechamos para llevarlos a que conociesen mi pueblo, Valdelageve. En el año 1982, aprovechando el viaje en que Choni y yo dimos una vuelta por Centro Europa durante un mes con el Dyan 6 -¡qué tiempos aquellos!-, estuvimos en su casa de Lugano, en Suiza. El contacto sigue a través de cartas, postales, llamadas telefónicas, envíos de paquetes, algo que siempre ha estado y sigue estando a la orden del día, con lo que nos demostramos cariño y sincera amistad.


El año pasado quisieron que fuéramos a visitarlos, pero para nosotros era francamente imposible. Le di largas al asunto, pero cuál sería nuestra sorpresa cuando este año, en el mes de febrero, recibimos dos pasajes para volar a Lugano y permanecer a su lado durante 8 días con todos los gastos pagados.


Nuestra estancia a su lado fue inmejorable. No nos dejaron parar y nos tuvieron en palmitas. Tal es así que estas vacaciones han sido de ensueño. Nada más llegar a su vivienda, que es un precioso chalet situado en la ladera de la montaña desde donde se divisa un hermoso paisaje: a la derecha el monte San Salvatore y a la izquierda el monte Bré.


La primera salida fue fantástica, nos invitaron a cenar en un pueblecito llamado Cureggia, sito en la ladera de un monte del cual no recuerdo el nombre, pero que está al lado del monte Bré. Cenamos en la terraza del restaurante Grotto Pieriño, donde pasamos una grata velada. En ello colaboró también el dueño, ahora nuestro amigo Mauro, al cual le hice y a posteriori envié algunas fotografías como detalle al magnífico comportamiento que tuvo con nosotros. Bien es cierto que con Giancarlo tenía una gran amistad.


Ahora, para no extenderme mucho más voy a mencionaros algunos de los lugares por donde estuvimos. Empezaré por Alptransit, museo del túnel para el tren que están construyendo bajo el monte San Gottardo y que va a tener 57 kilómetros de largo. ¡Ojo!, 57 kilómetros, ni más ni menos. Hasta ahí tengo que ser muy exacto, como los suizos, no en balde me llamaron al orden. Será inaugurado en el año 2013, para el cual hemos vuelto a ser invitados.


En Airolo, a 1141 metros de altitud, hicimos un descanso para comer y tomarnos un café. Y digo tomarnos, porque este gevato en ese momento, dada la alegría que reinaba, hizo una excepción, dado que no puedo tomar café y… ¡qué rico me supo!


En el paso por el Nufenenpass, a 2.478 metros de altitud, el más alto de los Alpes Suizos, paramos para deleitarnos con esas vistas tan maravillosas que desde allí se aprecian. Seguimos recorriendo las montañas y atravesamos el paso de Furka, a 2.429 metros, desde donde divisamos los lugares por donde nace el río Ródano, que es un glaciar del Rhone, como ellos dicen, aunque para nosotros es Ródano. Grandes y hermosas vistas de los Alpes Suizos cubiertos de nieve. Una de las vistas más imponentes fue ver cómo el río bajaba por la montaña en sus primeros kilómetros serpenteando y en una caída vertiginosa. De ahí, cómo no, regresamos por el paso del San Gottardo.


Que paseo más bonito lo hicimos a la mañana siguiente. Comenzamos bordeando el lago de Lugano hasta llegar a Gandria, antiguamente aldea de pescadores, pero hoy preparado para el turismo. Parece que está colgado a los pies del monte Bré, con sus estrechas callejuelas adornadas, al igual que sus escalinatas, pasajes debajo de las casas, pequeños restaurantes con sus también minúsculas, pero coquetonas terrazas, el embellecimiento con un colorido especial que dan sus flores. Todo ello me recordaba a las viejas construcciones típicas de los países mediterráneos.


Otra tarde disfrutamos en Ascona, población sita junto al lago Maggiore y centro turístico preferido para artistas, escritores, personalidades de la cultura, etc. En este caso, amén de ir a visitar la hermosísima localidad, también aprovechamos para presenciar en el paseo a orillas del lago el “New Orleans Jazz Festival” que se organiza cada año.


Un día precioso - vamos, “de calendario”- fue el que, después de visitar diferentes pueblos típicos suizos y pasar el Lucomagnopass, también a más de 2.000 metros de altitud, llegamos a Disentis, otra bonita ciudad, sólo que al estar el cielo gris y caernos algo de lluvia no pudimos saborearla como las anteriores. Allí cominos y a continuación fuimos a ver la gran abadía benedictina, Benediktinerkloster, con una iglesia barroca de grandes proporciones y en la que también llaman la atención diferentes cuadros de gran valor. De regreso pasamos por “el Puente del diablo”, lugar donde se encuentra una garganta espectacular. Más tarde atravesamos por el paso de San Bernardino.


Y cómo no, sería una falta no mencionar la ciudad de Bellinzona, capital del cantón del Ticino, al que pertenece Lugano, que conserva en su parte antigua rincones pintorescos y casas señoriales. En el centro de la ciudad se encuentra el palacio porticado con una hermosa torre en el ayuntamiento, construido a principios del siglo XX y de estilo renacentista, pero en el que se puede observar una tendencia a los edificios de la Toscana (Italia). Son dignos de mencionar los tres castillos, que son Patrimonio Cultural de la UNESCO y dominan la ciudad desde lo alto.


Entre otros lugares, pasamos unas veladas muy bonitas cenando en la ladera del monte San Salvatore y otra en el monte Generoso.


Pero, siguiendo con la gastronomía, es imposible omitir los desayunos, que hacíamos en la terraza del chalé de nuestros queridísimos amigos del alma Edith y Giancarlo, divisando, como en su momento dije, los montes Bré y San Salvatore, o parte de la ciudad de Lugano. Y para mayor deleite, cuando nos presentábamos por la mañana, el desayuno estaba siempre preparado. Y digo yo, ¿qué más te pueden ofrecer?


Los días que allí pasamos nos tuvieron en palmitas. Todo eran derroches de amor, alegría, júbilo, de no dejarnos ni un instante solos…


Y para finalizar, Lugano. Es la ciudad más bonita que he visto en mis vacaciones, pero ya no quería extenderme mucho, aunque sí constatar cosas como las que voy a contar. Es “La perla del Ticino”. Se extiende en una bahía que provoca el lago de Lugano, formando un arco entre los montes San Salvatore y Bré, y uniendo a ambos un paseo de los más maravillosos que he podido ver en mi vida. Su clima es suave, lo que propicia que exista una frondosa vegetación mediterránea.


La ciudad es muy hermosa por sus plazas, calles, rincones, edificios. Tiene algunos museos, donde podemos deleitarnos y entre ellos, el museo Cantonale d´Arte. Tiene iglesias, entre las que se encuentran Santa María degli Angioli, con su campanario románico, en el interior con una sola nave y todo el templo pintado de maravillosos frescos. El Parque Cívico, el cual es un maravilloso jardín sombreado por árboles seculares y caracterizado por una rica vegetación subtropical. En él se encuentran el Museo Cívico di Belle Arti, amén de otros más. El susodicho finaliza en las estribaciones del monte Bré.


Sí quiero aclarar que como los suizos son maestros en hacer túneles, en Lugano, amén de dos funiculares, hay también unos ascensores que facilitan remontar, sin necesidad de subir a pie, el acceso a algunos lugares de la ciudad.


Con esto finalizo este corto, pero agradable, escrito, diciéndoos que es algo que jamás en la vida podré…, mejor dicho, podremos olvidar.


Por tanto:


“Ayuda, y serás ayudado”.


“Haz bien sin mirar a quién” y siempre recibirás alguna recompensa.


“Da siempre lo mejor…” y lo mejor vendrá.


(Fotos: Juan-Miguel Montero Barrado)

miércoles, 22 de junio de 2011

Fiesta de san Antonio

La fiesta de san Antonio de este año 2011 ha sido adelantada al día anterior, el 12 de junio, por ser domingo. Por motivos extras, que en otro apartado comentaré, el día comenzó con buen ambiente, pero aquí este gevato, aun llegando muy justo al pueblo, le dio tiempo a subir al ayuntamiento, ordenar y dejar preparada la biblioteca, coger la megafonía y, cómo no, cantar el “Perantón de Valdelageve”, dándole mucho aire y alegría a su entonación, algo que lo agradecen mucho mis paisanos.

Bajé, como siempre, corriendo. El tiempo estaba tan ajustado, que me encontré con la procesión saliendo del recinto de la iglesia. Quiero narrar cómo se distribuye el acompañamiento: en primer lugar va la Santa Cruz, que es llevada por un monaguillo que, a su vez, va acompañado por un segundo; detrás va el grupo de hombres, acompañados por el músico, que en este caso fue Rodolfo, hijo del pueblo que con su acordeón va tocando “La canción de los Pajaritos”; a continuación, la imagen de San Antonio y detrás del santo, el sacerdote, encargado de dirigir la procesión, para finalizar el grupo de mujeres.

Al llegar al pórtico de la iglesia el santo es colocado sobre una mesa y los feligreses van pasando delante, haciendo una reverencia y entregando una ofrenda. Lo curioso es que en este caso las que comienzan haciendo la ofrenda son las mujeres y después le siguen los hombres. A continuación el santo es metido en el templo con mucho fervor, mientras el acordeón sigue sonando.

Comenzó la santa misa y toda ella resultó esplendorosa. No faltó nada: don Pedro se sintió alegre como nunca e hizo que todos nos sintiésemos muy a gusto; el coro parroquial interpretó la Misa Castellana y Rodolfo hizo lo mismo con el acordeón; finalizó el acto cuando este gevato interpretó la canción que Alfredo Kraus le recomendó en cierta ocasión, es decir, “Pueblito, mi pueblo”.

A la salida del templo Rodolfo nos amenizó con algunas canciones, que hicieron que nuestra alegría subiese algunos grados más y nos pusiésemos a bailar. Después subimos al bar, también al son de la música, que no dejó nunca de sonar durante toda la mañana. Allí nos tenía preparado un ágape la nueva Corporación, precisamente formada el día anterior. El tiempo que pasamos fue muy bonito y entrañable, pues no en vano nos dimos cita y nos encontramos tanto los gevatos que están en el pueblo como los que fuimos a pasar la fiesta.

Ésta se alargó mucho más y es por ello que prefiera seguir contándolo en otro capítulo.

Gracias.

Foto: Juan-Miguel Montero Barrado

Treinta y dos años después

El Partido Popular, después de haber pasado 32 años desde que se celebraran las primeras elecciones municipales de nuestra época, ha sido el ganador en las elecciones del pasado 22 de mayo de 2011 al conseguir una amplia mayoría absoluta. El sábado 11 de junio se formó la actual corporación municipal, que será dirigida por el alcalde, Alejandro Matas Britos.

Al siguiente día, el domingo 12 de junio, aprovechando el momento de haber adelantado un día la festividad de San Antonio, patrono del pueblo, fue cuando el ayuntamiento aprovechó la ocasión para invitar a algunos alcaldes de pueblos cercanos, entre los que se encontraban Alejo Riñones Rico, de Béjar y además representante de la comarca, y Jacinto Gómez Arroyo, que lo es de Montemayor del Río (población que en el siglo XV fue el Marquesado de Montemayor compuesto de 14 pueblos, entre los que estaba Valdelageve). Estuvo también en el acto Jesús Sánchez Sánchez, el secretario de los pueblos de la zona donde está incluido el nuestro y, por supuesto, hubo bastantes vecinos del pueblo. En total llegaron a juntarse unas decenas de personas, todas ellas impregnadas de alegría por la celebración de la fiesta

Al finalizar la comida las personas con cargos más relevantes que tienen un puesto en la Diputación tomaron la palabra para dar la enhorabuena a la nueva Corporación y hacerle saber que intentarán ayudar siempre que sea posible y esté a su alcance. El alcalde de Valdelageve terminó el coloquio dando las gracias a los ponentes y a todos los allí presentes por el deseo demostrado en favor de nuestro querido pueblo de Valdelageve.

Creo que ha sido una decisión muy importante la tomada por el nuevo Ayuntamiento, que no dudo que irá dando sus frutos.

Seguidamente la música comenzó, el baile se preparó y de esa manera tan bonita y armoniosa terminó, para mí, la cita en Valdelageve.

¡Qué tengamos suerte!


Foto: Juan-Miguel Montero Barrado